Microrelatos

ESFINGE

Todas las noches, a eso de las 11 iba al “MultiService-Abierto 24 horas” y compraba un libro cualquiera. Le fascinaba escuchar a la cajera  repetirle la misma pregunta al atravesar la puerta: – “¿en efectivo o con tarjeta”-Como ante la mítica esfinge, de la que nunca había oído hablar, dudaba. Era su voz la que le hacía sentir un zarpazo en su corazón. La amaba.

MALOS TRATOS

Se conocieron en el andén del Metro, ella era menuda, tenía veinte años y unos ojos color miel que miraban de frente, sin miedo.

El tenía los brazos fuertes y las manos grandes, y únicamente le dijo que le había robado el corazón.

Ahora viven en un piso de las afueras, ella se dobla bajo el peso de los  empellones de los brazos fuertes y las bofetadas de las manos grandes.

Y sus ojos color miel se llenan de lágrimas mirando al suelo, únicamente piensa que es un hombre sin corazón.

ESTACIONES

Aquel año no se presentó la primavera, estaba enfadada porque los grandes almacenes no la habían anunciado. Pero el verano le dio un empujón y la metió entre nosotros, se había enterado de que se preveía una gran campaña de moda-baño

CELOS

Había jurado que la mataría si la veía con otro. Pero no la vio con otro, sino con el mismo de siempre

LA PREGUNTA

Se enamoró nada más verlo en la caja del hipermercado. Y todos los días se plantaba ante él esperando escuchar de sus labios la pregunta a la que contestaría con un si: ¿Paga en efectivo, señora?

VIOLENCIA

Yo le hacía el amor, él le hacía la guerra. Nos detuvieron a los dos por violencia de género.

DÉJA VU

La mujer caminaba hacia él por la acera. Creyó reconocerla y le sonrió. Ella le devolvió una mirada de extrañeza y siguió andando. Él pensó que debería comentarle a su psicoanalista porqué todas las mujeres hermosas le desencadenaban el fenómeno del “dèja vu”.

VOY A DEJARTE

Voy a dejarte, llego corriendo a la estación sorteando el jodido tráfico de esta ciudad.

Voy a dejarte, la cola ante la ventanilla se eterniza, ¡maldita gente indiferente a todo!

Voy a dejarte, corro por el andén atropellando a quienes odio por parecer felices

Voy a dejarte, las puertas del convoy se cierran con un chasquido metálico, sellando mi partida

Voy a dejarte, bajo mis pies comienza la vibración del suelo al iniciarse la marcha.

Voy a dejarte, aumenta la velocidad, abandonamos la estación, el cielo tiene un color gris plomizo de sucia amanecida

Un estallido, una llamarada, el vagón salta por los aire.

Voy a dejarte. Ahora si que voy a dejarte de verdad.

Un extraño atentado suicida ha sido perpetrado por una mujer de mediana edad a la que no se relaciona con ningún grupo terrorista radical. La policía no puede hallar por el momento motivación al acto que ha costado más de sesenta víctimas, diez y ocho de ellas, mortales

PARTO

Cada mañana vuelvo a parirme a mi misma.

Empujo y empujo, para lanzarme fuera de ese lugar cálido, acogedor y oscuro que es el sueño. Me resisto a salir y me enrosco cada vez más sobre mi misma buscando el último reducto de seguridad en la dimensión de lo onírico.

Mientras, también yo misma, me doy ánimos:

– Vamos, mi niña, un poco más, hacia la luz del nuevo día.

Clarea el alba tras la persiana de la habitación cuando una criatura clónica me abandona para comenzar una nueva vida.

TERRORISTAS

Tenían tanto odio a la vida que llevaban a la muerte del brazo

Algunos los llamaron héroes


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