Propuesta 37: el tiempo cronometrado como protagonista

Cuarenta y cinco minutos

Los pacientes se citan a la hora y cuarto, exactamente, la sesión dura cuarenta y cinco minutos, exactamente, y él tiene quince minutos, exactamente, para resumir lo hablado en la terapia y anotar los datos significativos que servirán para la interpretación final cuando llegue el momento adecuado.

Así reza la teoría de la práctica ortodoxa de la entrevista analítica.

Y así ha sido durante más de diez años. Ahora tenía mucha facilidad para medir los tiempos de esos cuarenta y cinco minutos: los tres primeros para saludar, dar la mano al paciente, sonreír empáticamente e indicarle que se acomodara en el sillón reclinable, ya no  usa el diván, (las instrucciones se le habrán dado previamente, en las primeras entrevistas de contacto y cuando se valora la aceptación del caso y se pactan los honorarios).

Después, durante diez minutos el paciente comienza a hablar, en general inicia un comentario banal, pero en terapia nada es banal, no es lo mismo decir “hace una tarde ventosa”, que “parece que llega el otoño”, o más bien” me he tenido que poner una chaqueta porque tenía frío” . Aunque de esto no se da cuenta el analizado.

Y durante los treinta minutos posteriores se producen las asociaciones libres, allí es donde se fragua el meollo de la cura y es en aquellas frases, aparentemente tan alejadas de la inicial pero encadenadas a ella, de donde él extrae los datos que pueden desentrañar el origen de lo síntomas.

Después, en los últimos quince minutos hay que cerrar la sesión, con algún mínimo comentario que rebaje la tensión que se ha creado. Y con precisión vienesa, a los cuarenta y cinco del comienzo, el paciente sale del gabinete.

********

17h, 15m. :    Buenas tardes, Alfonso. ¿Qué tal está?

Buenas tardes, bien…bien

Ocupe su lugar, ya sabe

Alfonso se dirige al sillón, utiliza el mando para variar su posición respecto a la que ha dejado el analizado anteriormente. Lo reclina un poco más, luego lo vuelve a incorporar quedando prácticamente como lo encontró.

17h, 18m:      Estoy muy cansado, tuve que venir en un taxi, me encuentro tan       

                        débil, cada vez más débil

Si, ya sé

Ha escuchado esta introducción durante casi año y medio, luego lo relaciona con sus múltiples síntomas físicos a los que atribuye su debilidad, más tarde hablará de su soledad, de lo poco que despierta el interés de nadie en su entorno, del miedo a que le ocurra como a su madre, que murió mientras el estaba enla Universidaden otra ciudad.

La muerte de su madre, no presenciada y que ha rememorado miles de veces, cada vez de una forma distinta, hasta convertirse en una espiral que, como una escalera de caracol, lo lleva cada vez a mayor profundidad de su subconsciente.

De esto el psiquiatra ha tomado muchas notas en su bloc a lo largo de sesiones anteriores, pero a pesar de repetir esta letanía de culpa una y otra vez no termina de liberarse y se castiga a sí mismo con unos padecimientos físicos constantes.

17h, 30m: El paciente permanece en silencio esta vez, él no debe intervenir porque esta no es una terapia directiva. Escucha su respiración entrecortada e irregular y espera, solo espera.

Mientras, por su cabeza pasa la última discusión que tuvo con María, es una relación que no lleva a ningún lado, está acabada hace ya tiempo, pero no termina de hablarle claro y sabe que debe hacerlo, aunque no puede dejar de recordar las discusiones entre sus padres, aquello que se juró que él no repetiría y ahora…

17h, 40m: Se ha distraído, no puede ver la expresión del rostro de Alfonso porque está situado tras él, pero ve que ha cruzado las manos sobre su pecho en una actitud claramente defensiva y así lo anota en su bloc. También que su respiración se va haciendo más inaudible, pero no se ha dormido porque puede sentir su presencia anhelante y palpar ese miedo a la muerte que siempre le acompaña como una sombra envuelta en la multitud de pequeños síntomas sin importancia que agranda y agranda. Esa muerte que le llegará súbitamente, como a su madre, para que la acompañe allá donde ella esté. ¡Y le aterroriza tanto!

Alfonso que espera de él alguna palabra de comprensión, de apoyo, de perdón. Pero ese no es su papel, debe perdonarse a sí mismo para sanar.

17h, 45m: Hay que ir cerrando la sesión, una sesión totalmente improductiva en cuanto a verbalizaciones, aunque sabe que nada es improductivo en una psicoterapia. El haber podido permanecer en silencio en un espacio y un tiempo desprovisto de censura es importante, estos cuarenta y cinco minutos son suyos, los ha pagado generosamente y puede dedicarlos a lo que desee.

18h, 50m: Bueno, no hemos estado muy habladores hoy, ¿verdad Alfonso?

18h, 52m: ……………………………..

18h, 53m: Hemos de ir cerrando la sesión, Alfonso, ya lo sabe. Su silencio ha sido creativo sin duda, quizás ha conseguido relajarse y no sentir ninguna de esas molestas punzadas en el pecho que tanto le atormentan y eso es bueno, muy bueno. Vamos avanzando sin duda en la cura.

18h, 54m: Sabe que no debe decir mucho más, que debe levantarse de su asiento y acercarse a Alfonso, mirándolo ahora de frente y animarle a que se incorpore. Darle un cálido apretón de manos y emplazarlo para dentro de dos días.

18h, 56m: Alfonso, Alfonso,  ¿se siente mal?, Alfonso…

 

18h, 57m: Dios mío, qué palidez, esta maldita luz indirecta, está mal, muy mal.

Ha prendido las luces de todo el gabinete, ahora puede percibir perfectamente la figura del hombre reclinado en su sillón, con los ojos cerrados, las manos cruzadas sobre el pecho y un rictus de amargura en los labios emulando una sonrisa incierta.

Recuerda que también es médico además de psiquiatra, pero parece haber olvidado todo lo que aprendió en la universidad, aunque para reconocer lo que tiene delante de los ojos no se precisan titulaciones.

19h, 00m: La sesión ha terminado, Alfonso está muerto.

19h: 15m: Ha empelado el tiempo reglamentario para completar las notas que ha estado tomando y añadirlas en la carpeta correspondiente del paciente que ha guardado en el archivador de los casos cerrados, ahora marcará el 112 para comunicar la emergencia, lo que suceda a partir de este instante se sucederá a otro ritmo indudablemente, ya no forma parte del análisis.

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